lunes, 16 de mayo de 2016

mariposa



Observar el vuelo de las mariposas ocupa un lugar destacado entre nuestros placeres al aire libre, al igual que cuando observamos aves y flores silvestres. El atractivo estético de estas criaturas aladas es aún más significativo una vez que nos damos cuenta de que las mariposas no pican, no muerden, ni transmiten enfermedades. A la mayoría de las personas les gusta ver a una mariposa revoloteando entre las flores o pasando a través de un jardín, sin embargo muchas veces no pensamos en que esta criatura, aparentemente despreocupada, está llevando a cabo una misión de vida o muerte. Cada mariposa debe reunir los nutrientes, ya sea a partir de néctar de las flores o de otras fuentes, manteniéndose a sí misma lo suficiente como para encontrar una pareja, y si es hembra, para producir y poner huevos también. Durante esta misión, ellas van polinizando las flores que visitan, los granos de polen de una flor, por ejemplo de una margarita, se adhieren a la mariposa. Cuando esta visita una segunda margarita, el polen de la primera flor se transfiere a la segunda y de esta manera, las flores pueden seguir reproduciéndose. Aunque las flores pueden ser polinizadas por otras criaturas, tales como insectos o por el viento, muchas flores están diseñadas para ser más eficiente polinizadas mediante la visita de una mariposa.


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